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Vida, obra y muerte de Kevin Carter - Kevin Carter: life and death - Biografía de Kevin Carter  E-mail
Martes, 06 de Octubre de 2009 16:27
Indice del artículo
Vida, obra y muerte de Kevin Carter - Kevin Carter: life and death
Contexto histórico
La abolición del Apartheid en Sudáfrica (1990-1994)
Datos Históricos 1980 - 1994
Biografía de Kevin Carter
Historia del Bang Bang Club
Greg Marinovich
Ken Oosterbroek
Joao Silva
Análisis completo de la obra de Carter
Algunas fotos de Kevin Carter
Análisis específico de una foto de Carter
Otras fotos del Bang Bang Club
Bibliografía
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Biografía de Kevin Carter



Vivía en una familia cristiana de clase media. "En su casa no eran racistas, sino supuestos liberales. Fui criado para amar a mis semejantes, pero cuestiono a la generación de mis padres por no haber hecho nada contra el apartheid". Cuando terminó la secundaria, Carter entró en el ejército. Pronto se dio cuenta que había sido un error. Sus padres, Jimmy y Roma, eran católicos y vivían en Parkmore y aceptaban el Apartheid. Carter sin embargo muy pronto comenzó a cuestionarlo. Su madre decía que “la policía solía arrestar a gente negra solo por no llevar sus identificaciones y también los trataban muy mal por lo cual nos sentíamos mal de no poder hacer nada”. Kevin se enojó mucho con eso, lo que lo llevó a tener peleas con su padre: ´ ¿Por qué no podemos hacer nada? ¿Por qué no les gritamos a esos policías?´”. Amaba a sus padres pero su infancia no fue feliz.

Como adolescente pasaba sus tardes corriendo en motos y fantaseaba con ser corredor de autos. Después de graduarse en una escuela católica en Pretoria en 1976, Kevin estudió farmacia pero le fue mal durante el primer año y tuvo que abandonar los estudios. Luego se inscribió en el ejército de Sudáfrica (South African Defence Force) donde se topó con la defensa del odioso régimen del Apartheid. Algunos soldados lo llamaron un kaffir-boetie (amante negro).

En 1980 Kevin se escapó sin permiso, tomó una moto hasta Durban y haciéndose llamar David se convirtió en disk jockey. Quería visitar a su familia pero tuvo que volver. El día después de perder su trabajo, tomó píldoras para dormir, antidepresivos y veneno de ratas. Pero sobrevivió. Volvió al South African Defence Force hasta terminar su servicio y sufrió una herida en 1983 mientras hacía guardia en Pretoria. Una bomba había explotado matando a 19 personas.

Luego de dejar el servicio, Carter estuvo empleado en una tienda de fotografía, la cual lo lanzó al fotoperiodismo; primero como un reportero de deportes de fin de semana para el Johannesburg Sunday Express. En 1984 fue al Johannesburg Star y se juntó con reporteros blancos que querían exponer la brutalidad del Apartheid, una misión que era exclusiva de los reporteros negros. “Se arriesgaban constantemente, eran arrestados muchas veces pero nunca salían. Estaban dispuestos a sacrificarse por lo que creían” dijo el reportero norteamericano James Nachtwey quien trabajaba con Carter y sus amigos.


A veces se necesitaba más que una cámara y la camaradería para hacer el trabajo. La marihuana, también conocida como dagga, es muy accesible en todo Sudáfrica. Carter y muchos otros fotoperiodistas la fumaban habitualmente en las ciudades para despejar tensiones y soportar los constantes tiroteos en las calles. Carter lo negaba, sin embargo se metió en algo más peligroso: fumar la “White pipe”, una mezcla de marihuana y Mandrax, un tranquilizante prohibido. Producía un efecto inmediato que duraba casi 2 horas.

En 1991 Marinovich ganó el Pulitzer por una foto tomada en septiembre de 1990. Esa foto hizo elevar las apuestas del club, especialmente de Carter. Oosterbroek era su mejor amigo y eran (según Nachtwey) “como dos polos opuestos de personalidad. Ken era un reportero exitoso con una esposa y su vida estaba en orden y Carter iba de romance en romance y tuvo una hija sin matrimonio”.

En 1993 Carter y Silva fueron a Sudan a cubrir un movimiento rebelde. Para hacer el viaje, Carter se tomó una licencia del Weekly Mail y le prestó dinero para el viaje.

Lo acompañó su amigo Joao Silva. Querían trabajar en lo que los voluntarios llamaban "El Triángulo de la Hambruna ", en el sur de Sudán.

Inmediatamente que el avión tocó suelo Carter comenzó a sacar fotos del hambre del lugar. En un momento vio una niña tratando de escapar. Mientras se agachaba, un buitre llegó al lugar y para no distraerlo, se posicionó en el mejor lugar para tomar su imagen después de esperar más de 20 minutos esperando que el buitre abriera sus alas. Pero no lo hizo. Después de tomar esas fotos persiguió el ave y vio a la pequeña que seguía en el mismo lugar. Luego encendió un cigarrillo, le habló a Dios y lloró. “Estaba depresivo, decía que quería abrazar a su hija” dijo Joao Silva.

Aquí en este viaje logro la foto más importante de su carrera.

Fue la fotografía de una niña sudanesa famélica tras la cual se encontraba un buitre al acoso.

Después de otro día en Sudan, Carter volvió a Johannesburgo. El New York Times había estado buscando fotos de Sudan y compró su foto que salió el 26 de marzo de 1993. Inmediatamente su foto se convirtió en un ícono de la angustia de África. Miles de personas llamaron al diario preguntando qué había pasado con la niña y muchos diarios de todo el mundo también reprodujeron esa foto. Su confianza en sí mismo subió. Salió del Weekly Mail y se convirtió en un reportero free lance con el riesgo de hacer su propio dinero y sin tener la seguridad de un empleo sin cobertura médica ni seguro. Firmó para Reuters, lo que le garantizaba unos $2000 por mes y comenzó a planear su cobertura de las elecciones de abril de su país. Sin embargo las siguientes semanas estuvo depresivo y solo interrumpía ese estado con algunos buenos momentos con sus fotos.

En sus últimas palabras de la nota que dejó tras su suicidio señaló que “siempre tuve todo en mis pies”.

Los problemas empezaron el 11 de marzo cuando estaba cubriendo una invasión a Bophuthatswana que no fue exitosa cuando se encontraba en el medio de la línea de fuego y “viendo cómo mataban a otras personas esperando cuántos segundos le faltaban para morir y haciendo lo mío para que otros puedan usar mi foto como la última de mi vida”.

Siendo testigo de la muerte de muchos asesinatos, fumando la White pipe. Chocó su auto y estuvo preso 10 horas sospechoso de haber manejado embriagado y su jefe de Reuters estaba furioso de tener que ir a la cárcel a buscar las fotos del evento que había cubierto de Mandela. Su novia, Kathy Davidson, una maestra, estaba más depresiva y el uso de drogas se volvió común en la pareja que duró un año pidiéndole a Kevin que la dejara para que acomodara y limpiara su vida.

Dos semanas antes de las elecciones, su trabajo en Reuters era inestable, su vida amorosa estaba en peligro y buscaba un lugar para vivir. El 12 de abril de 1994 el NYT lo llama para decirle que había ganado el Pulitzer mientras él le contaba sus cosas de la vida y sus preocupaciones, lo interrumpen y le dicen “Kevin, ganaste el Pulitzer, esas cosas ahora no son importantes en este momento!!” Esta foto se convirtió en un símbolo de la hambruna. Declaró que “fue la foto más importante de mi carrera pero no estoy orgulloso de ella”. Firmó para la agencia de fotos SYGMA, prestigiosa en su momento, la cual representaba a los mejores 200 reporteros gráficos del mundo.

El 18 de abril de 1994, el Bang Bang Club fue a Tokoza a 10 millas de Johannesburgo para cubrir un hecho más de violencia. Después del mediodía Carter volvió a su ciudad y escuchó por la radio que su mejor amigo, Oosterbroek había sido asesinado en Tokoza mientras que Marinovich había sido gravemente herido. LA MUERTE DE KEN, DEVASTÓ A KEVIN QUIEN VOLVIÓ A SU TRABAJO EN TOKOZA EL DÍA SIGUIENTE. NO SE ENCONTRABA ESTABLE ANÍMICAMENTE TRAS LA MUERTE DE SU MEJOR AMIGO Y LAS DURAS CRÍTICAS SOBRE LA FOTO DE LA NIÑA SUDANESA.

Carter no lograba hacer fotos tan sobrecogedoras como la de la niña y el buitre, apenas era capaz de hacer fotos. Sin embargo después de ganar el Pulitzer todos querían contratarlo. Carter fue a New York, que era un respiro en todos sus sentidos, visitando la ciudad por primera vez. Con el Pulitzer no solo había ganado fama sino también tenía que lidiar con las críticas que le llegaron. Algunos en Sudáfrica calificaron el premio como “una casualidad”, otros cuestionaron su ética. “Un hombre ajustando su lente para tomar la fotografía justa del sufrimiento” (St. Petersburg – Florida Times).

“Todo fotógrafo que pasó por estas historias ha sido afectado. Te cambia para siempre, nadie hace este trabajo sin que le afecte su vida, no te hace sentir bien. Es muy duro seguir”, decía Nachtwey.


Milagrosamente consiguió un vuelo, y pudo tomar las fotos. Cuando regresó a Sudáfrica, fue a cenar a casa de un amigo y se dio cuenta de que había olvidado los rollos en el avión. Frenético, volvió al aeropuerto, pero nunca pudieron encontrar el material. Hasta el día de hoy, esas fotos están perdidas.

Nuevamente cayó en la depresión una vez que había tomado el vuelo a Johannesburgo. En una carta a un amigo de New York dijo que “Johannesburgo es seca, marrón, fría y llena de muerte, me trae recuerdo de amigos que ya no están”.


Según amigos, Carter empezó a hablar más seguido acerca del suicidio más que nada por cuestiones de dinero.

Carter le propuso a Judith Matloff, una corresponsal de Reuters, ser un grupo fotógrafo-escritora y viajar por África juntos.

El último día de su vida, el 27 de julio de 1994, Carter parecía alegre. Permaneció en su cama hasta el mediodía y fue a tomar una foto que le había encargado el Weekly Mail y mientras revelaba sus fotos un compañero le dio un número de un terapeuta para llamarlo urgente porque necesitaba ayuda.

La última persona en ver con vida a Kevin fue la viuda de Ken Oosterbroek, Mónica. Viajaba a su casa contarle sus problemas y ella a pesar de las complicaciones que tuvo tras la muerte de Ken (3 meses atrás), estaba en condiciones de ayudarlo. A las 5.30pm fue la última vez que lo vio.

El río Braamfonteinspruit es un pequeño río donde Carter había vivido hacía tiempo. Cerca de las 9 de la noche Kevin llegó con su auto Nissan rojo donde había jugado cuando era chico. Allí había una fiesta pero nadie había visto a Carter.

La nota que dejó tras su suicidio contenía muchas cosas, perdones, excusas, pesadillas… Después de volver de New York se puso “depresivo… sin teléfono… dinero para alquilar… dinero para su hija… dinero para vivir… dinero!!! Estoy afectado por los recuerdos de personas matándose, hambre, dolor, niños heridos, contra los policías y los asesinos… Me voy con Ken si tengo suerte”.

¿La foto más importante para Kevin? Probablemente esta foto, en la que Ken Oosterbroek es herido de bala y posteriormente muerto, podría ser la que precipitó el suicidio de Kevin Carter.

 



Última actualización el Miércoles, 07 de Octubre de 2009 13:33
 

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